[Testimonio GP2, Madrid, ES] "El JPII ha sido una luz inmensa para mi vida profesional y personal"

Desde Madrid nos llega otro hermoso testimonio de Rafael Del Río, exalumno del Instituto que nos cuenta como el legado de Juan Pablo II no sólo ha iluminado su camino familiar, sino que también lo ha ayudado a afrontar las problemáticas propias de su profesión: la medicina.




El Instituto Juan Pablo II ha sido una luz inmensa para mi vida profesional y personal


Desde muy joven mi experiencia ha sido de intenso amor a la Iglesia, siendo el magisterio de Juan Pablo II el que marcó de manera especial mi pensamiento y mi sensibilidad. Particularmente, sus enseñanzas respecto al amor humano, de las que bebí desde mi juventud tanto en Amor y Responsabilidad como en sus Catequesis del Amor Humano, me han forjado y guiado durante años.


Cuando conocí el Instituto quedé impresionado por la mirada profunda de los profesores sobre sus enseñanzas y lo avanzado de su reflexión, particularmente en el ámbito de la moral, que quedaba plasmada específicamente en las importantes cuestiones de la familia y la vida con una claridad fascinante que se hacía amable y cercana, al tiempo que un instrumento único para la evangelización.


Mi mujer y yo asistimos al máster en Ciencias del Matrimonio y la Familia al mismo tiempo que formábamos nuestra familia, asombrados por la profundidad de la Teología del Cuerpo que nos abría a una vocación llena de belleza y nos pertrechaba de las herramientas para reconocerla en nuestras vidas. Nos anunciaba, en definitiva, la esperanza de una plenitud a la que estábamos llamados, que estaba en el plan de Dios desde el principio y para el que su gracia nos capacitaba. Así nacieron nuestros seis hijos y así, también, hemos sido acompañados y guiados por el Instituto, por sus profesores, por el propio San Juan Pablo II y por el Señor, al que hemos conocido más profundamente gracias a ellos.


Respondiendo a las problemáticas actuales

Mi formación es científica. Concretamente me licencié en Medicina y Cirugía y, durante la especialidad en Neurofisiología Clínica y mi doctorado en Trastornos del Movimiento, comenzó a crecer en mí la inquietud sobre la bioética, tanto por el ejercicio profesional diario, como por las grandes cuestiones que en esta área comenzaban a surgir. Cuestiones en materia reproductiva, sexualidad, neurociencias, genética, investigación y tantas otras que hoy en día urgen en el debate ético. En este sentido, la fuente definitiva, de la que aún bebo y que me permitió afrontar estas problemáticas tanto en el ámbito médico como académico, ha sido la profunda reflexión sobre el significado moral de la acción humana que aprendí en el máster en Bioética del Instituto.


He tenido trato personal con profesores magníficos y he podido leer a muchos otros a los que no he tenido el privilegio de conocer personalmente. Todos los alumnos que hemos estudiado en el Instituto Juan Pablo II somos conscientes de la clarividencia con la que las enseñanzas de san Juan Pablo II han sido plasmadas por estos profesores, además de la entrega y el testimonio personal que representan cada uno de ellos. No puedo dejar de aprovechar la ocasión para agradecer de manera especial a los profesores Livio Melina, José Noriega y Juan José Pérez Soba, de cuyo trabajo incansable, elevadas miras y profunda reflexión, hemos aprendido tanto.


Sobre la situación actual del Instituto

No quisiera despedirme sin antes comentar brevemente alguna cosa sobre la situación actual. Desde mi perspectiva de padre y de esposo, de profesor y de clínico, de investigador y, sobre todo, de laico que ama a Cristo y a su Iglesia, con humildad, pero al mismo tiempo con toda la convicción que puedo plasmar aquí, quiero transmitir mi profunda tristeza por la injusta decisión de despedir a los profesores Melina, Noriega y Di Pietro, y por el irresponsable debilitamiento que se ha decidido infringir al Instituto Juan Pablo II a pesar de su probada eficacia pastoral y servicio a los fines para los que fue creado. Las auténticas razones que han motivado estas sorprendentes acciones, ahora ya esclarecidas, y el modo dictatorial en cómo se han puesto en práctica, son ambas, desde mi punto de vista, completamente contrarias a la misión de la Iglesia y a su forma de actuar en el mundo.


Oh, Virgen de Fátima, intercede por tu Iglesia, guíanos en este momento de confusión. Enséñanos a tener la esperanza que ahora necesitamos en la acción poderosa de tu Hijo en el devenir de nuestras vidas.


Rafael Del Río Villegas MD, PhD

Jefe de la Unidad de Neurofisiología y Trastornos del Sueño del Hospital Vithas Nuestra Señora de América y del Hospital Vithas Internacional de Madrid

Médico Adjunto del Hospital Universitario Clínico de Madrid

Co-director del Master en Bioética de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid

Relación con el Instituto Juan Pablo II:

Master Universitario di Secondo Livello in Bioetica e Formazione 2009. (Summa cum laude 30/30)

Master en Ciencias del Matrimonio y la familia 2006-2009. Sede Madrid.

Profesor de la asignatura “La Familia, santuario de la vida, esperanza de la sociedad” del Master en Ciencias del Matrimonio y la Familia en España, Especialidad Universitaria en Pastoral Familiar, en todas sus sedes desde el año 2011 hasta la actualidad.

Profesor de la asignatura “Bioética II” del Master en Ciencias del Matrimonio y la Familia. Sección Española (Madrid) desde 2016 hasta la actualidad.




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