[Testimonio GP2, Madrid, ES] "Qué sería de nosotros si el JPII no hubiera pasado por nuestras vidas"

Cristina y Juan, exestudiantes (primera generación del máster) y profesores del Instituto Juan Pablo II, sede en Madrid, nos cuentan su encuentro providencial con el Instituto Juan Pablo II, y como este cambió sus vidas y las de tantas otras familias, en una travesía que marcaría toda su historia familiar...





Gracias al Instituto Juan Pablo II


Siempre hemos sido personas de Iglesia y comprometidas en nuestra diócesis. Nos unió desde que nos conocimos un fuerte deseo de vivir juntos para el Señor y entregados a nuestra vocación. La vocación matrimonial era para nosotros una llamada a la santidad. Eso es lo que queríamos. Nos casamos el 7 de octubre de 2000. A pesar de estar en un ámbito de Iglesia, nunca nadie nos había hablado de nuestra vocación de un modo que diera respuesta a lo que intuíamos por dentro y nuestro corazón deseaba. Lo habíamos hablado muchas veces. ¿Quién nos podría acompañar y hablar para poder vivir más plenamente nuestra vocación?


Fue a la vuelta del viaje de novios cuando conocimos el Instituto Juan Pablo II, a través de D. Juan Pérez-Soba, que estaba ya cerca de nosotros y que nos hizo conocer el inicio del máster de Ciencias del Matrimonio y la Familia en Madrid. Empezaba la primera promoción y previo a ello, de manera inminente, un seminario de introducción al que nos apuntamos sin dudarlo un momento. Así, recién casados, nos vimos en el comienzo de una historia apasionante.


No podemos describir lo que supuso para nosotros aquel seminario. Se abrió ante nosotros un horizonte nuevo. De la mano de monseñor Reig Pla, D. José Noriega, D. Juan Pérez Soba, D. Pablo Domínguez… profesores de una gran altura que nos hicieron adentrarnos en el comienzo de un camino que transformó nuestro matrimonio y nuestra familia de manera definitiva. Como un don grandísimo que se nos dio. Así, desde el principio, como un regalo que ha transformado la vida de nuestra familia.


Después del seminario de introducción vino el máster. Durante dos años, justo nuestros dos primeros años de matrimonio, las tardes de los jueves y los viernes para nosotros eran una fuente de agua fresca de la que beber, que no paraba de abrirnos el corazón y descubrirnos la grandeza de nuestra vocación. Nos poníamos a hablar, y como los discípulos de Emaús, nuestro corazón ardía mientras íbamos compartiendo todo lo que se nos iba enseñando.


Empezamos a tener hijos. Primero Javier, que estuvo asistiendo recién nacido a las clases de las tardes. Para poder completar el máster ahora que la vida familiar se complicaba, decidimos comenzar el máster de Pastoral Familiar. Ahora no solo eran los contenidos del máster ni lo que compartíamos entre nosotros, sino que se forjó una amistad profunda con otros matrimonios con los que compartimos nuestro deseo de vivir como familia cristiana. Aún mantenemos esas amistades, que nos han hecho comprender que los matrimonios debemos crecer junto a otros matrimonios, ese ha sido otro gran don.


En ese ambiente nacieron más hijos, Ignacio, Teresa, Juan… Y fuimos introduciéndonos en la pastoral familiar de nuestra Diócesis.


Como miembros de la Acción Católica nos pusimos al servicio de nuestro obispo, y el Señor quiso que todo lo que habíamos vivido en el máster, junto con otros matrimonios, con el apoyo de nuestro obispo y de otros sacerdotes que amaban la familia, tuviera como fruto una comunidad diocesana de "Vida de Familias" que, a día de hoy, congrega a miles de personas en torno a la diócesis de Getafe de Madrid. Lo llamamos el Familión y lo consideramos un fruto directo del Instituto. Una Familia de familias, de las que nos nutrimos centenares de familias que queremos vivir la propuesta del amor humano que descubrimos adentrándonos en las enseñanzas del Instituto Juan Pablo II. Una comunidad grande, viva, diocesana, de familias en todas las etapas, en todas las situaciones, donde vivimos la grandeza de la vocación a la que hemos sido llamados. Cada uno según su llamada, pero en comunión por la amistad y la verdad de lo que nos une. Nos acompañamos unos a otros en las dificultades de nuestra vida familiar, en el crecimiento y la educación de nuestros hijos, en las necesidades de la vida matrimonial, en nuestro celo pastoral, en los problemas de la vida, en la celebración, en el gozo de los dones que se nos ofrecen, en la muerte, en la vida.


Foto de los Encuentros de Familia que coordinamos en nuestra diócesis de Getafe.

Pronto también, desde el 2005 se nos invitó a participar como profesores tanto en el máster de Ciencias de Matrimonio y la Familia como en el de Pastoral Familiar.


Como profesores, y como familia, participamos en la audiencia de Benedicto XVI del 2006, en el encuentro de profesores de Sacrofano de 2007, en la audiencia de 2011 con motivo del 30º aniversario. Siempre con nuestros hijos, que han sido los primeros beneficiarios de todo lo que ha supuesto el instituto para nosotros. Descubrir cómo el mensaje del Instituto llegaba a todo el mundo, conocer a profesores de todos los continentes fue una experiencia muy iluminadora.



Foto con Livio Melina del encuentro de Sacrofano de profesores del Instituto en el que participamos algunos profesores con nuestras familias (2007)


Empezamos a colaborar en cursillos prematrimoniales, conferencias, cursos, Encuentro de Familias en Valencia, Called to Love, grupos, charlas… a formar a otros matrimonios, a acompañar todo tipo de actividades pastorales en torno a la familia.


Así, la actividad pastoral pasó a ocupar mucho de nuestro tiempo, hasta el punto que fue tomando un papel fundamental y prioritario, tanto así que Juan orientó su tarea profesional de un modo nuevo: como fruto del deseo grande de trabajar en toda la pastoral familiar, dejó su trabajo justo cuando esperábamos nuestro quinto hijo y empezó los estudios de psicología, que terminó y continuó con un máster en Investigación y el comienzo de su tesis doctoral. Todo su trabajo profesional se empezaría a dedicar a la actividad pastoral. Como fruto tuvo lugar la creación de la fundación Gift and Task con otros alumnos del Instituto que compartían la llamada a darlo todo por la acción pastoral. Y es que el gran don que habíamos recibido implicaba una gran tarea. La fundación tiene como fin hacer llegar la verdad del amor humano a todos los ámbitos sociales, a todas las etapas de la vida, ayudar a construir la propia vida en torno a la vocación al amor a la que estamos todos llamados. Ha llegado a miles de alumnos, profesores, padres y universitarios en los últimos años desde 2006 en Madrid, Barcelona y Sevilla. Este ha sido otro fruto del Instituto ante nuestros ojos.


Seguimos teniendo nuevos hijos: José, Carlos, María, Cristina… ocho en la tierra, dos más en el cielo.


Han pasado cerca nuestro tantas familias, tantos matrimonios con deseo de encontrar lo que precisamente el Señor estaba iluminando por medio del Instituto: la grandeza de la vocación matrimonial, la belleza del amor humano. Damos testimonio de cómo esta verdad no solo ha sido una respuesta definitiva a la llamada y el deseo del corazón que descubrimos cuando nos conocimos y que desde el principio no unió para casarnos y formar una familia, sino que hemos visto a cientos de parejas, en estos años, vibrar con el mensaje, descubrir la grandeza de su vocación, salir renovados y con deseo de santidad.


Como psicólogo, Juan ahora acompaña también muchos matrimonios. Nuestra experiencia es que el mensaje del amor humano de San Juan Pablo II da sentido a todo el que de corazón busca lo que la vocación matrimonial encierra, sana el corazón y llena la vida de los matrimonios.


Nuestro propio matrimonio ha ido encontrando respuesta a todo lo que nuestra vocación nos iba pidiendo a través de los avatares de nuestra familia, de nuestros hijos, de nuestras circunstancias concretas, de nuestras dificultades y de nuestra vida real que se ha visto iluminada y transformada desde dentro.


Qué sería de nosotros si el Instituto Juan Pablo II no hubiera pasado por nuestras vidas. No lo podemos saber, seríamos otros. El Instituto ha marcado de manera definitiva nuestra familia y nuestro matrimonio, como alumnos, como profesores, como agentes de pastoral, como acompañantes de otros matrimonios, como padres, como esposos.


Todo es agradecimiento, primero a Dios, que de la mano de San Juan Pablo II iluminó nuestra vida y la de tantos matrimonios. También a todos los que han sido fieles a la transmisión de esa herencia, entregando su vida, su tiempo, su actividad académica y pastoral a la tarea de la difusión de un don tan grande. Los sacerdotes, especialmente D. Juan José Pérez-Soba, D. José Noriega y D. Juan de Dios Larrú. Agradecer, también, a tantos matrimonios que han compartido con nosotros este camino.


¡Gracias!


Juan y Cristina Pardo de Santayana de Río

Padres de Javier, Ignacio, Teresa, Juan, José, Carlos, María y Cristina

Alumnos primero y profesores después del Instituto Juan Pablo II

Psicólogo y Director de la Fundación Gift and Task / Arquitecto y Vocal Diocesana de Acción de la Acción Católica de Getafe




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